Consejos sobre el Control del Subconsciente
Con el método del Control del Subconsciente puedes liberarte de los hábitos dañinos causados por el estrés y, después, introducir información nueva en tu subconsciente. Con ello tu subconsciente se vuelve capaz de cumplir su tarea más importante: volver a crear tu vida conforme a tus propias intenciones.
Para que el proceso de la codificación sea más fácil de seguir, aquí tienes un resumen de lo más importante que hay que saber.
Además, hay una pequeña diferencia entre lo que se describe en el libro y el método expuesto en la Guía Práctica, y aquí hablaré también de ello. Esta diferencia se debe a que, entretanto, el ejercicio básico se amplió con más posiciones de las manos para que la técnica sea todavía más eficaz, y eso también lo aclararé aquí.
En el libro del Dr. Alexander Loyd «El código de curación», el método utiliza cuatro posiciones básicas de las manos —puente de la nariz, nuez de Adán, mandíbula y sien—, antes de las cuales se dice una vez la petición (que él llama oración). Loyd lo llama su código de curación universal. Yo recomiendo lo mismo en mi libro «El poder ilimitado de tu subconsciente», con una modificación: di la petición para ti, en silencio, no solo una vez antes del ejercicio, sino una y otra vez durante cada posición de las manos, y repite la serie completa tres veces. En esta versión, el ejercicio consta de 12 posiciones de las manos en total. Esta variante es especialmente eficaz: yo conseguí así cambios serios en mí mismo.
Sin embargo, después de escribir el libro me encontré con el Dr. Alexander Loyd en Fráncfort, donde me contó que, según sus investigaciones, había comprobado que dos posiciones de las manos más aumentan de forma considerable la eficacia de las cuatro básicas. Esas dos posiciones son las de frente y nuca. Por eso me sugirió que valía la pena añadirlas al ejercicio.
Así que la Guía Práctica —escrita bastante después del libro— recoge la versión ampliada con estas dos posiciones de las manos adicionales, y por eso se diferencia tanto del código de curación universal original de Loyd como de la versión que yo describí al principio en el libro. Eso sí, estas seis posiciones de las manos ya no hace falta hacerlas en tres rondas: basta con hacerlas una vez.
Por tanto, la manera más eficaz de hacer la Codificación del Subconsciente es la siguiente:
Haz las cuatro posiciones básicas de las manos —puente de la nariz, nuez de Adán, mandíbula, sien— en una sola ronda: unos 45 segundos en cada una, es decir, en la nariz, la nuez de Adán, la mandíbula y la sien. Después sigue con las dos posiciones más nuevas, las de frente y nuca, pero estas hazlas dos veces seguidas: la mano derecha en la frente y la izquierda en la nuca durante unos 45 segundos; luego cambia —la mano izquierda en la frente y la derecha en la nuca— otros 45 segundos, y repítelo una vez más. Ahí termina la serie.
En total son ocho posiciones de unos 45 segundos cada una, lo que, con un poco de margen, viene a ser unos 6 o 7 minutos. A eso se refiere la «Codificación del Subconsciente de 7 minutos».
PARA EMPEZAR:
Aquí tienes algunas orientaciones sobre cómo empezar a aplicar el método del Control del Subconsciente, tanto la codificación como la parte del control mental.
Es muy importante que, al principio, empieces solo con una reducción general del estrés por medio de la codificación.
Mi primer consejo, y uno de los más importantes: no quieras resolver de inmediato un problema grave. Da igual que probablemente tengas algo de lo que te gustaría librarte cuanto antes —seguramente por eso empiezas con el Control del Subconsciente—: no empieces por ahí. Al principio del proceso vas a necesitar algo de paciencia.
Esto es importante por dos razones. La primera: los miedos que crea el estrés profundo que hay en ti —y de los que quizá ni siquiera eres consciente— tienen que aflojarse en general. Mientras sigan pesando sobre ti estos viejos condicionamientos del estrés, no podrás conseguir buenos resultados. La segunda: es fundamental que al principio del proceso tengas algunos logros sencillos y pequeños, para que compruebes por ti mismo que lo que haces tiene efecto de verdad.
Reducir tu nivel general de estrés crónico y reunir estas experiencias que lo confirman es imprescindible para que más adelante puedas resolver con eficacia los problemas más graves y más urgentes. Cuando tu nivel general de estrés haya bajado y te sientas un poco más tranquilo, empezarás a ver el mundo de otra manera. Las cosas que antes te irritaban te importarán menos, y notarás que estás de mejor humor y que tienes más energía. Sigue con esta primera etapa hasta que aparezcan estas experiencias: puede llevar una semana, o puede que menos o más.
En cualquier caso, cuando notes algún cambio, puedes estar seguro de que es el resultado de la codificación.
En esta etapa inicial, antes de la codificación, formula sencillamente tu intención de que disminuyan el miedo, la tensión y el nerviosismo que el estrés causa en ti. Que se borren las imágenes dañinas de tu subconsciente que los provocan. Añade también que se borren las creencias falsas del pasado lejano o reciente que impiden en ti el libre flujo y la acumulación de la energía. Formula que, una vez borrados de tu subconsciente estos condicionamientos dañinos, cesa su efecto sobre tu vida y, con ello, el amor fluye libremente por ti. El amor llena cada célula de tu ser, todo tu ser, y te carga de energía.
Dilo con tus propias palabras, sencillas y breves, y dilo solo para ti. Nunca pronuncies las palabras en voz alta.
Podría sonar más o menos así:
«Pido que toda imagen negativa, creencia falsa y recuerdo dañino, conocidos o desconocidos, que hay en mis células y que me causan miedo, tensión o nerviosismo, sean borrados de mi subconsciente, llevados a la luz, liberados y sanados, de modo que mi ser se llene de amor, luz y vida. Con ello el amor fluye por todo mi ser, y cada célula de mi cuerpo se carga de energía. La eficacia de este cambio se multiplica en mí al menos por cien».
Después haz la codificación. Mientras la haces no hace falta que digas nada —basta con hacer las posiciones de las manos—, aunque ayuda repetir al empezar lo que has dicho antes.
Este ejercicio consigue dos cosas. Por una parte, pone en marcha el borrado de los condicionamientos dañinos que hay detrás de tus miedos interiores y, al mismo tiempo, pone en marcha el libre flujo y la acumulación de la energía. Durante la codificación, estos dos procesos se ponen en marcha por medio de la frecuencia del amor; por eso es importante que el amor esté siempre en lo que dices.
El amor es el que borra, el amor es el que recarga, el amor es el que transforma.
En esta etapa todavía no visualices nada ni quieras resolver nada: solo intenta evocar una sensación sincera de calma y satisfacción. Si algo te saca una y otra vez de ese estado y notas que vuelven a colarse los mismos pensamientos de los que quieres librarte, no luches contra ellos. Sigue con las posiciones de las manos y formula que se borren de tu subconsciente las imágenes interiores dañinas que causan esos pensamientos. No quieras borrar los pensamientos mismos: ¡eso no funciona! Borra la causa que hay detrás de los pensamientos, las imágenes interiores causadas por el estrés, porque eso es lo único que de verdad da resultado. La codificación te permite hacer justo eso.
Haciéndolo así eres muchísimo más eficaz que los métodos que intentan —sin ninguna esperanza— conseguir resultados borrando o sustituyendo conscientemente tus pensamientos.
Los pensamientos conscientes solo pueden influir en tu pensamiento consciente, no en tu subconsciente. Para producir un cambio en ti, tienes que producir un cambio en tu subconsciente. Este primer nivel, el nivel general de la codificación, es el primer paso hacia ello.
Que te tranquilice saber que por fin estás usando un método capaz de influir de verdad en tu subconsciente y, a través de él, en tu vida.
Si te preguntas cuánto tiempo hay que seguir con este nivel general inicial, sinceramente, no lo sé. Diría que lo razonable es al menos una semana, pero sigue hasta que notes algo inesperado, poco habitual, algo que no habías sentido antes. Puede ser un buen ánimo repentino, una sensación de alegría, un calor repentino, la sensación de estar lleno de energía. Puede que de pronto se te ocurran ideas nuevas, o que notes que algo que antes te preocupaba ya no te inquieta, porque te has dado cuenta de que, al fin y al cabo, no importa tanto.
Es importante que empieces a prestar atención a las señales que llegan de dentro de ti, de tu subconsciente.
Cuando empiecen a aparecer estas experiencias y de verdad empieces a sentirte mejor, puedes pasar al nivel siguiente —el nivel de confirmación— y después, poco a poco, a los demás niveles. A partir de ahí estarás mucho más cerca de poder empezar de verdad a transformar tu vida y a abordar problemas mayores.
Más abajo puedes leer más consejos prácticos sobre los pasos siguientes:
Los seis pilares del Control del Subconsciente:
- La limpieza del subconsciente
- La energización del subconsciente
- La comunicación con el subconsciente
- El restablecimiento de la relación entre el subconsciente y el universo
- La dirección del subconsciente mediante pensamientos (imágenes)
- La creación con el subconsciente
En resumen, significan lo siguiente.
1. La limpieza del subconsciente
El primer paso es el borrado de los condicionamientos dañinos almacenados en tu subconsciente. Mientras tu subconsciente tenga que luchar con los efectos causados por el estrés, no puedes hacer nada, pero nada, por el cambio. Con la aplicación del código de curación puedes borrar estas imágenes de estrés, con lo que reescribes tu programación basada en el miedo.
2. La energización del subconsciente
El segundo paso es cargarse de energía. Mientras sufras falta de energía, hasta la tarea más pequeña parece un problema irresoluble. No tienes confianza en ti mismo, no estás seguro de ti mismo, buscas asideros externos, esperas la solución de otro, culpas a otros de tus problemas. Ese estado lo causa la falta de energía, que a su vez la provoca el estrés. Cuando los efectos del estrés disminuyan, se restablecerá el funcionamiento adecuado de tu sistema inmunitario. A medida que tu sistema inmunitario se fortalece y desaparecen sus limitaciones, vuelve a ponerse en marcha en ti el flujo de la energía interior reprimida hasta entonces. Tu salud se restablece y te vuelves más enérgico.
3. La comunicación con el subconsciente
El tercer paso es abrir la puerta que lleva a tu subconsciente. Una vez que te has limpiado de los efectos dañinos del estrés y te has vuelto enérgico y sano, se te ofrece la posibilidad de comunicarte con tu subconsciente. También aquí es esencial que apliques el método adecuado. En el estado beta del cerebro, es decir, cuando estás completamente despierto y alerta, no puedes enviar mensajes a tu subconsciente. Solo en estado alfa puedes hacer llegar información consciente a tu subconsciente. Entonces puedes formular para tu subconsciente ese propósito «último» que es tu verdadero propósito interior «último». Ese será el objetivo por el que tu subconsciente estará dispuesto a cooperar contigo, y entonces se te abre la posibilidad de aprovechar sus capacidades ilimitadas.
4. El restablecimiento de la relación entre el subconsciente y el universo
El cuarto paso es establecer la relación con la energía del universo, lo que no significa otra cosa que dejar que el amor se manifieste en ti: la creación del estado libre de estrés, cargado de energía, sano y limpio que sigue a la renuncia a los objetivos exteriores. Es el estado del perdón total e incondicional y de la gracia.
Al encontrar tu verdadero propósito interior ya has hecho la mayor parte del trabajo necesario: has reescrito tu programación basada en el miedo y la has convertido en una programación basada en el amor. El amor que se expande en ti en el estado alfa de tu cerebro crea, al mismo tiempo, la relación entre tu subconsciente y la información y la energía universales.
Ahora solo queda una tarea: renunciar de verdad a tus objetivos exteriores. Tu subconsciente solo puede mantenerse en sintonía con las energías que mueven el universo si no lo cargan objetivos exteriores, materiales, arraigados en un mundo sujeto a condiciones. Ese es el paso que puedes dar en este nivel.
Los budistas lo llamarían iluminación; según los taoístas es el tao; según los devotos de la conciencia de Krishna, la presencia de la Superalma; según la cábala, la unio mystica; a los ojos del cristianismo, la efusión del Espíritu Santo. Ese estado no es otra cosa que la posibilidad de que realices en tu propia vida la capacidad creadora ilimitada de tu subconsciente.
5. La dirección del subconsciente mediante pensamientos (imágenes)
El quinto paso es la reescritura de la información almacenada en tu subconsciente. Tras alcanzar el estado alfa, tus pensamientos conscientes llegan a tu subconsciente, y si este ya está libre de los viejos condicionamientos provocados por el estrés, esos pensamientos son capaces de provocar un cambio. Para ello hace falta que los pensamientos estén «formulados» en forma de imágenes. En ese caso, tus pensamientos son capaces de influir en tu subconsciente por medio de la visualización. La visualización te da la posibilidad de poner en marcha un programa nuevo en lugar del viejo. En esta etapa ya serás capaz, por fin, de aprovechar también en la práctica la capacidad creadora de tu subconsciente.
6. La creación con el subconsciente
El sexto paso es el propio acto de la creación. Gracias al método del Control del Subconsciente, con la dirección de tus pensamientos se realizan tus intenciones. En tu vida elevada al mundo espiritual, tu subconsciente transforma tu vida utilizando la energía ilimitada, como amor, de que dispone. Te vuelves capaz de dirigir conscientemente tu destino.
Los pasos se construyen uno sobre otro. Cada uno funciona solo si has realizado todos los pasos anteriores. Si, por ejemplo, te saltas el primer paso y no borras la información de estrés de tu subconsciente, ya tendrás problemas hasta para llegar al nivel alfa, porque, a causa de la tensión que todavía hay en tu subconsciente, tus pensamientos y miedos, nuevos una y otra vez, te sacarán del estado alfa. Del mismo modo, tampoco la visualización alcanzará su objetivo, porque, por una parte, no serás capaz de permanecer mucho tiempo en estado alfa y, por otra, la información de estrés grabada no deja que se reescriba el programa viejo, por muy bien que apliques la técnica de visualización, y así sucesivamente. Se podrían poner innumerables ejemplos de por qué, si falta una u otra condición, no vas a tener resultados, ni siquiera aplicando una buena técnica.
Estos métodos, pues, son sin duda adecuados para influir en tu subconsciente, pero exigen que respetes también el orden.
Como el subconsciente está protegido y es difícil de reprogramar, tienes que llevar a cabo un proceso complejo.
Y para eso hace falta paciencia. Por eso empezamos con la limpieza, porque mientras esta no se produce, ni siquiera puedes ejercitar la paciencia. Quiero que tomes conciencia de que ahora tienes en tus manos un método con el que puedes conseguir cambios reales en todos los ámbitos de tu vida.
Respecto a lo que hayas podido probar hasta ahora, es un sistema cualitativamente distinto por completo.
Por muy perseverante que hayas sido en tus intentos hasta ahora, los métodos que ignoran el papel del subconsciente, con toda probabilidad, no han podido tener un efecto real.
Sobre los pasos del Control del Subconsciente puedes leer con más detalle en mi libro «El poder ilimitado de tu subconsciente – el control del subconsciente».